domingo, 3 de marzo de 2013

Palabras de Agradecimiento!

El pasado miércoles 27 de febrero a las 20:00 se celebró en el Convento de San Diego de Alhama de Granada, el acto de entrega de los premios concedidos por el Patronato de Estudios Alhameños. Como ya comentamos en una entrada anterior, nuestra iniciativa y proyecto fueron objeto de un reconocimiento por parte de dicha institución: el diploma a la conservación. Para nosotros fue un honor y un placer participar en dicho acto (más información sobre el mismo está disponible en alhama.com). A continuación reproducimos las palabras de agradecimiento que pronunció nuestro Presidente con motivo de la concesión del diploma:


Palabras de agradecimiento por la concesión del Diploma a la Conservación


Sra. Delegada de la Junta, Sr. Presidente del Patronato de Estudios Alhameños, Sres Concejales, miembros del Patronato, queridos amigos alhameños y alhameñas.

Quiero comenzar dando las gracias al Patronato de Estudios Alhameños y a las personas que me propusieron para este premio.

Felicidades, también, al resto de premiados y muy especialmente a Sor Clara, Sor Francisca y Sor Pilar, nuestras monjas del San Diego! Es un placer estar hoy aquí acompañándoos en estos premios. En mis recuerdos de niñez en Alhama estáis vosotras, que siempre habéis sido un referente para los alhameños. Pido a Dios que os oiga, nos oiga y traiga vocaciones a nuestro convento.

A título personal, es para mí un honor recibir el Diploma a la Conservación, y quiero compartir con toda la asociación, familia y todos aquellos que siguen el proyecto, mi inmensa alegría y gran satisfacción por este reconocimiento.

Cuando comencé a trabajar en la idea o proyecto de recuperación del molino fábrica de harinas La Purísima, para mi una joya del Patrimonio Industrial de nuestro pueblo, nunca pensé que pudiera ser merecedor de tal honor. El objetivo simplemente era crear un proyecto que permitiera proteger y conservar el molino fábrica de harinas La Purísima, para evitar de este modo que se perdiera este legado de nuestros antepasados (como ya ha ocurrido con el resto de molinos), y lo que es más importante permitir su visita y disfrute por los alhameños y nuestros visitantes. El patrimonio industrial es un recurso turístico por descubrir, por ejemplo los molinos en otras regiones se explotan a la perfección. Además pretendía divulgar su historia, que es la de mi familia, y mantener siempre viva la memoria de un oficio tradicional que se ha perdido en la actualidad y que fue muy importante en nuestro pueblo, la del molinero, que fue la profesión de mi abuelo.

Esta idea fue rápidamente acogida con entusiasmo por toda mi familia, primero mi mujer Mila, hermanos Juanma y Yeyes y mi madre, después fueron mis primos Antonio, José Manuel, Carlos, Francisco, Mari Carmen, Ana María, Conchita, Eduardo, Silvia, María Belén, Manolo, Rafi,... mis tías Silvia, Mercedes, María y mis tíos Antonio, Rafael,... Y después, o a la vez, fueron los amigos, los alhameños amantes de su pueblo y de su historia, y por supuesto nuestro ayuntamiento. Esto no sería posible sin todos vosotros! Sois el mejor equipo para este proyecto!

Por ello, me gustaría destacar y compartir el premio con todos y cada una de las personas que están detrás de esto y que han colaborado y colaboran para que este proyecto esté saliendo adelante. Son muchos y todos son merecedores de este premio, su ilusión y entusiasmo en el proyecto son el motor que alimenta esta locura, bendita locura!!! También quiero agradecer especialmente al Ayuntamiento de Alhama de Granada el apoyo que nos han y están brindando desde el comienzo, y que seguro seguirán dando.

No obstante quiero advertir que esto no ha hecho nada más empezar y me gustaría aprovechar este momento para desde aquí pedirles a todos que mantengan, alimenten y transmitan esta ilusión y entusiasmo de hoy, ya que en este proyecto aún queda mucho por hacer y camino por recorrer. También quiero animar a todos aquellos que compartan nuestro objetivo a que colaboren con nosotros, necesitamos ayuda de diversa naturaleza para poder realizar todas las acciones que tenemos previstas. Queremos que sea un proyecto de todos y para todos y para el bien del pueblo.

Nuestro reto futuro debe ser darle un uso a La Purísima, ya que como dijo el arquitecto francés Viollet-Le-Duc, “La mejor forma de preservar un edificio es encontrar un uso para él”, este edificio no fue construido simplemente para ser contemplado.

Para finalizar, permitidme que dedique este premio a los molineros de la familia, mi abuelo Manuel Castro Morales, el origen de todo esto, a mi tío Manolo Castro Valladares el último molinero de la familia y de manera especial a mi padre, Juan Castro Valladares, una excepcional persona y mejor padre.

El es el responsable de que La Purísima se encuentre en este estado excepcional de conservación, tanto en su edificación como en su maquinaria. Mi padre ha sido quién entre otras muchas enseñanzas y transmisión de valores, me ha inculcado desde que yo era pequeño, el respeto y la responsabilidad con el legado que nos habían dejado nuestros antepasados en general y el de mis abuelos, en particular: el molino “La Purísima”.

En mi niñez y adolescencia, eran continuas las visitas que hacíamos con mi padre y mi hermano al molino para disfrutar de la zona, no hay que pasar por alto aquí que La Purísima, se encuentra situada en un paraje incomparable, deslumbrante, sublime, de una belleza excepcional: la Ribera de los Molinos, junto al cauce del río Marchán, limitado por los Tajos y a los pies de Alhama de Granada. En ellas, recuerdo con nostalgia y mucho cariño, como mi padre nos contaba con todo lujo de detalle el funcionamiento de la fábrica, con paradas en todas y cada una de las máquinas describiendo su forma de operar. También nos relataba el trabajo que realizaban todas las personas que trabajaban en la fábrica, mi abuelo, mi tío y sus vivencias entre esas paredes con sus padres y hermanos. Yo siempre creí que en su cabeza el molino seguía funcionando, que nunca se había detenido. Yo adoraba ir al molino con él.

Una vez ya fuera del pueblo, y cuando en alguna de mis visitas o de las de mis hermanos traíamos a amigos a visitar nuestro pueblo, siempre le pedíamos a nuestro padre que ejerciera de Cicerón y nos enseñara y contara la historia de Alhama. Este paseó o visita acababa en el molino, donde mi padre hacía un recorrido por todas las estancias y rincones del edificio contando su historia y funcionamiento. Aún recuerdo la primera vez que mi mujer vino a Alhama, como no con visita al molino. Recuerdo como si fuera ayer su cara de satisfacción mostrando su molino, el molino de su familia.

Actualmente, me ilusiono al pensar que todo esto, no solo me está sirviendo a mi para transmitir esos mismos valores y ese orgullo e ilusión a mi hijo Samuel, que ya adora bajar al molino conmigo, cuando visitamos Alhama y después regresamos a casa les cuenta a sus amigos del colegio que su papa tiene un molino, sino que está permitiendo a todos los miembros de mi familia recuperar sus recuerdos y transmitirlos a las nuevas generaciones.

Ahora, en ausencia de mi padre, es momento de volver a las trincheras, de seguir rebelándonos y echar a andar para seguir manteniendo y contando la historia de La Purísima, el último vestigio en pie de una época de nuestro pueblo. Nosotros simplemente hemos recogido su testigo!

Papa, te echo de menos! Cuanto habrías aportado al proyecto!!! De hecho muchas veces he pensado que estás echando una mano! Esto, este proyecto, lo teníamos que haber hecho juntos, pero la vida no nos dejó! Seguro que estás, estáis, disfrutando esto tanto como nosotros! Va por tí!

Muchas gracias a todos!

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